Hola. Soy yo de nuevo. Vengo de un largo viaje y me gustaría descansar, ¿puedo? Si, con sacarina porfavor, gracias.
Uh, está caliente, pero es rico. De alguna manera siento como de a poco el tibio liquido atraviesa mi cuerpo y me reconforta. Un buen té, gracias. ¿Es té negro? Ah, no, nunca lo había probado. Soy más de té de hierbas y el de menta y anís. Son muy útiles, cuando me duele el estomago o me inflo como globo.
¿Qué me cuenta? ¿Sí? ¿En serio? Nunca lo creería, pero si usted me lo dice, debe ser cierto. Pero, usted, ¿está bien? ¿lo atacaron? ¿quién fue? Una mujer, claro, cuando no. Que mal pero ¿está sano? ¿quedó herido? Si, tiene razon, que pregunta más estúpida, ¿verdad?
Yo le entiendo ¿sabe? A mi también me han ocurrido cosas parecidas, finalmente mi bolsa se encogió demasiado que ya ni siquiera servía para lo que fue creada. Estuve muy enferma, en serio. Caí en cama por unos largos meses. Dejé de comer y de sonreír. Finalmente me llevaron al hospital, pero ahí son todos unos estúpidos. Me dejaron en una cama que, siempre estaba fría, nunca se calentaba; y un día me metieron en una sala muy blanca y brillante pero para nada pura, tuve miedo, mucho miedo, justo cuando creí que iba a enloquecer escuché una voz que me dijo “dulces sueños” y no recuerdo nada más.
Desperté al día despues, y me informaron que había tenido una horrible recaída y que tuvieron que sacarme el corazón y ponerme uno aritificial. ¡Artificial! ¿Puede creerlo?! Esas cosas no deberían ni existir. Si mi corazón no funciona debe ser por algo, no veo porqué seguir luchando, pero en fin.
Es un producto made in Japan, de la mejor y nueva tecnología, se compone principalmente de ambición, hierro y plástico. Segun me dijeron, es plateado y brillante. Aunque es inútil que brille tanto y que nadie pueda apreciarlo. Tiene dos agujeros, uno donde llegan las venas y otro donde salen las arterias. Es bastante simple, de hecho. Funciona bien en mi cuerpo, se amoldó facilmente y no hubo necesidad de otro transplante. Aunque si, me advirtieron que cuando cumpla cien años deberán renovarlo, y para mis proximos cien años quizás sea necesario cambiar mis venas y arterias por cables rojos y azules. Que locura. Pero aun falta tiempo para eso, asi que trataré de no preocuparme. El médico insistio en que el stress fue el problema del fallo de mi antiguo corazón. ¡Ah! Y me lo guardaron, el natural digo, en una botellita de vidrio. Puedo quedarmelo para siempre, pero no quise hacerlo. Si él no quiso permanecer conmigo yo tampoco con él.
¿Como que es cruel? ¡Él me dejó primero! Claro que si, pude haberlo cuidado mejor, pero yo no tengo la culpa de que no haya sido lo suficientemente fuerte. ¡Para mí tampoco fue fácil! ¡Deja de defenderlo! ¡Está muerto! ¿ya? ¡Murió! Y no hay nada en este universo que pueda traerlo de vuelta. Además me gusta mi nuevo corazón de plástico, es… Práctico. Si quiero reirme, solo lo pienso y me siento feliz. Si quiero llorar, lo imagino y lloro. Si quiero exitarme también. Si quiero deprimirme igual. Pero lo único que me molesta es que no puedo hacer dos cosas al mismo tiempo. Es una desventaja del prototipo. Hay veces que extraño no poder llorar de la felicidad y justo en el momento en que mi necesidad de aquello se vuelve más grande, desconecto el enchufe y me quedo dormida. Me desconecto y ya. ¿Ve, señor, que es fácil? Quizás el proximo modelo venga con emociones simultaneas, este necesitaba solo cumplir su función principal: Bombear sangre. Cuando cumpla cien y me operen de nuevo vendré a visitarlo para mostrarselo.
Me gusta su casa, es linda. Ah, no. Ya no vivo allí, me mudé. Ahora exactamente no tengo una casa-casa, solo voy de aquí hacia allá. Oh, es una propuesta muy grata, señor, pero no creo que pueda aceptarla. Noo, no insista. No quiero causar problemas, en serio que estoy bien, pero gracias por su preocupación.
El té estaba realmente delicioso, ¿como dijo que se llamaba? Té negro… No lo olvidaré. Cuando pase por la India le traeré regalos, quizás ahí encuentre un buen té negro. Claro, le traeré arena de Atlantis, no es ningun problema, yo siempre traigo para mí.
Gracias por recibirme en estos momentos tan dificiles; insisto, el té estaba exquisito. ¿Sabe? Creo que aunque compré el mejor té de estos mundos, no saberá tan rico como el que compartimos hoy. Pues, simple. Este té no solo sabe a té negro, si no que también tiene gusto a arena y un poco de canela, un perfume como el de un sabado soleado, mezclado con un poquito, pero muy poco, de olor a libro al sol. Y ese olor es solo suyo, solo lo huelo cuando estoy de visita en su casa y es, precisamente, ese olor el que hace este té tan exquisito. ¿Que me lleve más? Noo, sería una estúpiez. Mejor me llevo el deseo de volver a visitarlo en cuando quiera para poder seguir charlando agradablemente bebiendo una muy buena taza de té.
Buenas noches.